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La Valencia de los sabores: cada rincón una sorpresa

València es una y muchas. La que representa Ciutat Vella, donde se encuentran sus orígenes; la de sus playas urbanas, que parecen no tener fin; la de la Ciutat de Les Arts i les Ciències, que se proyecta al futuro desde el presente; la de sus mercados municipales, con los mejores productos de proximidad… La suma de todas confiere a la ciudad su característico aroma a diversidad, para sorpresa del visitante. Una experiencia muy recomendable es disfrutar de la gastronomía local mientras se recorre una València determinada. El resultado es una forma de hacer turismo que une a la contemplación de los lugares de interés los placeres de la cocina local. ¡Anímate y conviértete en un turista culinario o “food-rist”! Ningún lugar mejor para ello que en València. 

Este recorrido te explica dónde comer en València y además lleva “maridaje” con los numerosos restaurantes, bares de tapas, arrocerías y demás templos del comer que harán que todos tus sentidos disfruten con la experiencia. Para ponértelo más fácil hemos dividido València en siete grandes áreas: Ciutat Vella; Eixample y Russafa; Ciutat de les Arts y les Ciències y Alameda; poblados marítimos, Marina y playas; Parque de Cabecera y Bioparc; l’Horta; y l’Albufera. ¡Comenzamos! 

CIUTAT VELLA

Es el lugar donde todo comenzó, hace más de dos mil años, cuando surgió la Valentia romana en el año 138 antes de Cristo, y perpetuó lo que los anteriores pobladores iberos no lograron. Los mayores tesoros artísticos se encuentran en uno de los cascos históricos más extensos y mejor conservados del continente. Híncale el diente a las ricas viandas de La Lola, mediterráneas y divertidas, los pescados y mariscos casi sin cocinar de Crudo Bar o las propuestas italianas del San Tommaso mientras admiras el Micalet, torre campanario, o los demás tesoros de la catedral, santo grial incluido. Si prefieres La Lonja de València, patrimonio de la humanidad, decídete por Vaqueta Gastro Mercat, o Central Bar y su reinterpretación de las tapas locales en medio del Mercado Central y sus puestos siempre luminosos. Si tu destino es el antiguo convento de Santo Domingo y la bóveda estrellada de la Capilla de los Reyes, apuesta por el minimalismo de Lienzo. También quedarás encantado con las dos estrellas Michelin de El Poblet, del consagrado chef Quique Dacosta, el encanto decimonónico de Agricultura y la irreverencia de Federal Café.

EIXAMPLE Y RUSSAFA

Cuando València derribó, a mediados del siglo XIX, las murallas medievales que la constreñían, se produjo una fuerte expansión urbanística en áreas extramuros. De esa época data la zona del Eixample (ensanche), con sus características manzanas a escuadra y cartabón, y sus maravillosos ejemplos de arquitectura modernista y de estilo Sezession. Leixuri, y su cocina de raíces vascas, la oferta personal de Saiti, y Baalbec y Shija, ambos reivindicando propuestas de Oriente, son unas buenas excusas para llenar los carrillos por la zona. Pero es el Mercado de Colón la obra maestra que conjuga como ninguna otra la fusión de arte y gastronomía con su pléyade de restaurantes: Ma Khin Café ofrece slow food de estilo asiático y Habitual recoge la propuesta mediterránea del afamado chef Ricard Camarena. Russafa es el barrio de moda, el más moderno y cosmopolita. Fecundo en exposiciones y manifestaciones culturales y contraculturales. Orgulloso de ser multirracial. Un punto global y, a la vez, profundamente local. Su mercado municipal abastece los innumerables locales que surgen con la cadencia de las abejas en pleno proceso de polinización. De todas las propuestas. De todos los colores, aromas y sabores. Aquí puedes decidirte por un estrella Michelin, como La Salita de Begoña Rodrigo, las bondades de Doña Petrona, mix hispano-argentino al estilo de Germán Carrizo y Carito Lourenço, o por la delicadeza del Nozomi sushi bar.

ALAMEDA Y CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS

En el corazón de los jardines urbanos del Turia, una maravilla verde para el placer y el disfrute de corredores, ciclistas y otras tribus de ejercicio al aire libre, encontramos el hito más reciente de Valencia. La ciudad del futuro que todos podemos disfrutar hoy. Las estructuras escultóricas de Santiago Calatrava y los maravillosos tejados del Oceanogràfic legados a la ciudad por Félix Candela son aún mejores si los combinas con los frutos de la cocina de Submarino, un restaurante que te convierte en objeto de curiosidad por los peces, contemplando desde el gran acuario circular mientras se entrega a los placeres de una buena comida. Magníficas vistas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y una estupenda alta cocina se pueden disfrutar en Vertical, así como en Contrapunto Les Arts, ubicado justo en el santuario de la ópera del complejo. En los alrededores de la Alameda y las casonas que se remontan a la Exposición Regional de Valencia de 1909, la oferta es muy variada, desde la maestría y personalidad de Alejandro del Toro y Apicius hasta el bucólico Bar Jardín del hotel The Westin València, pasando por opciones más asequibles como Jauja y La Gula.

POBLADOS MARÍTIMOS, MARINA Y PLAYAS URBANAS 

El frente litoral de València es generoso en encantos. Kilómetros de arena dorada, los barrios de pescadores de antaño y la magnífica Marina. Es muy gratificante apurar un día de playa mientras se conjuga el verbo zampar a pocos metros de la orilla del mar. Arroces y pescados frescos hechos al punto en Balandret, los establecimientos centenarios La Pepica y Casa Carmela, o Casa Isabel. En la Brasserie Sorolla, dentro del Hotel Las Arenas Balneario Resort, también experimentarás la versión valenciana del lujo turco. Si lo tuyo es visitar los antiguos poblados marítimos y disfrutar de los muchos productos de proximidad que el mar ofrece por estos pagos y que puedes encontrar en el mercado del Cabanyal, no dejes de reponer fuerzas en la Bodega Casa Montaña, con su magnífico surtido de salazones. Pero nunca pases por alto la aportación de la America’s Cup a la fisonomía urbana, la Marina. Aquí te espera la buena comida, regada con los mejores coctails, de El Camarote & The Roof. Y regálate la experiencia de catar la finezza de una saga de restauradores locales en La Marítima, desde el icónico edificio Veles e Vents de David Chipperfield y Fermín Vázquez. 

BIOPARC Y PARQUE DE CABECERA

El Jardín del Turia prolonga su silueta verde al oeste por espacio de 170 mil metros cuadrados en el parque de cabecera, que no es sino el apéndice natural del pulmón de València en su entrada a la ciudad. Su estructura recrea el paisaje fluvial original y le da al agua la importancia que se merece. Las zonas arboladas y las áreas de juegos para los más pequeños confieren al lugar un encanto especial. El mismo que perciben los muchos ciclistas que se adentran por los senderos, río arriba, para conectar con el parque del Turia. Justo al lado se levanta un pequeño trocito del continente africano que, por arte de magia, se ha trasladado hasta aquí. Se trata del Bioparc, una especie de reserva natural donde los animales más admirados del vecino continente campan a sus anchas entre los más de 330.000 metros cuadrados de extensión. La nómina de grandes y pequeños mamíferos, gorilas, elefantes, rinocerontes, leones, jirafas, lémures, suricatas, es infinita. Al igual que el de pájaros y reptiles. Como no sólo de vegetación y fauna vive el ser humano, hay que resaltar un edificio contemporáneo de gran personalidad como es el Palacio de Congresos, obra del famosísimo arquitecto británico Sir Norman Foster. Complementa el esparcimiento en estos oasis naturales con la estupenda oferta culinaria próxima. En Kaymus tienes una clara muestra de cocina de mercado de gran calidad mientras que ONE VLC se decanta por resaltar los buenos productos con una propuesta para todos los paladares en un entorno lúdico como es el Casino Cirsa. Un pelín más lejos queda el restaurante Ricard Camarena, pero sus dos estrellas Michelin bien merecen la ocasión de un paseo… y un homenaje.

L’HORTA

Érase una vez el mayor banco de vegetales de València. Una pradera casi infinita de verduras frescas, listas para coger y llevar a casa. Desde época romana la tierra fértil era cultivada con sumo cuidado, pero fueron los árabes los que introdujeron unas prácticas tan modernas para su época que muchas les han sobrevivido casi mil años. Este hábitat, ideal para buscar el relax, pasear y oxigenar cuerpo y alma, lucha por sobrevivir alrededor de la València edificada. En este cinturón verde con olor a chufa, cebolla tierna, lechuga y tomate, es factible disfrutar de una buena propuesta de mesa y mantel. Tradicional como lo es l’Horta, con productos recién cogidos del campo de al lado y entre las típicas construcciones de los agricultores de la zona, las barracas. Es el caso de Bergamonte y de Toni Montoliu. También el de La Mozaira. Nunca defraudan por honestidad y fidelidad a unas costumbres bien arraigadas.

L’ALBUFERA

Un mar interior de agua dulce a tiro de piedra del centro de València. Rica fauna autóctona junto a aves de paso, al lado de pinadas mediterráneas, la Dehesa de El Saler. Y todo integrado en un ecosistema de playas salvajes salpicadas de dunas. Con una constante paisajística de gran trascendencia para la historia del comer de València: los arrozales. Entre barracas y embarcaderos. Aquí nació la paella, al igual que el all-i-pebre de anguila. Disfruta estos dos platos en cualquiera de los varios locales que los sirven con profesionalidad y buen hacer. Casa Quiquet en Beniparrell, cerca de lÁlbufera, y La Ferrera en el paseo marítimo de la playa de Pinedo. Si deseas combinar la comida con un paseo en barca nada mejor que optar por los establecimientos de El Palmar, en pleno parque natural: El Palmar, Nou Racó y Mateu. Hasta aquí nuestra propuesta. Hacerla tuya y mejorarla con nuevos descubrimientos sólo depende de ti y tus ganas. En la web de Visit València tienes otros buenos ejemplos de cocinas con encanto. Es tu turno.

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