València, una ciudad con más de 2.000 años de historia

València no es una ciudad, son muchas. Es la Valentia romana, la Balansiya árabe y la capital del Siglo de Oro. Recorrer su cronología es descubrir una urbe poliédrica que ha sabido reinventarse tras cada caída, integrando las huellas de imperios y culturas en un presente moderno y vibrante.

Siglo II a. C.: El nacimiento de Valentia

En el año 138 a. C., el cónsul Décimo Junio Bruto fundó Valentia como retiro para sus legionarios veteranos. Ubicada en una isla fluvial del Turia, la ciudad nació bajo el signo de la valentía. Aunque fue arrasada en las guerras sertorianas (75 a. C.), este primer asentamiento estableció el "kilómetro cero" en la actual Almoina, vinculando para siempre el destino de la urbe a la fertilidad de sus tierras y la proximidad del Mediterráneo.

Almoina Valencia

Siglo II d. C.: El esplendor de la "Urbs Notissima"

Tras un periodo de olvido, València renació bajo el mandato de Augusto. En el siglo II alcanzó su plenitud romana, dotándose de infraestructuras como un circo con capacidad para 10.000 espectadores. La ciudad se organizó en torno al Foro, en el cruce del Cardo y el Decumano. Hoy, pasear por la calle Caballeros es pisar aquel trazado clásico, mientras que en el Centro de Arte Hortensia Herrero se pueden contemplar los impresionantes restos del graderío original de aquel gran circo romano.

circo romano valencia

Siglos V-VII: Transición visigoda y fe cristiana

Con la decadencia del Imperio Romano, València entró en una etapa de transformación marcada por la aceptación del cristianismo y la llegada de los visigodos. La ciudad se replegó sobre sí misma, convirtiéndose en una sede episcopal de gran importancia religiosa. De este periodo de "oscurantismo" y transición nos queda un tesoro oculto: la Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente, donde los restos de una cabecera episcopal y un baptisterio narran el inicio de la València cristiana.

Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente Mártir Valencia

Siglo VIII: Balansiya y la revolución del agua

En el año 714, la llegada musulmana transformó la fisonomía y el alma de la ciudad de forma pacífica. Rebautizada como Balansiya, la urbe se convirtió en un polo de conocimiento. El mayor legado árabe no fue de piedra, sino de agua: el complejo sistema de acequias que creó la huerta valenciana. Esta herencia sigue viva cada jueves en el Tribunal de las Aguas, la institución de justicia activa más antigua del mundo, que dirime conflictos de riego desde hace mil años.

Tribunal de las Aguas

Siglo XI-XII: El Cid y las invasiones del desierto

La fragmentación del Califato dejó a Balansiya vulnerable. El hito más legendario fue la conquista de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, quien en 1094 se hizo señor de la ciudad. Tras su muerte, el control pasó a manos de los almorávides y luego de los almohades, imperios llegados del norte de África que impusieron su rigor militar. Este siglo y medio de guerras constantes y cambios de poder debilitó la urbe, facilitando el camino hacia la conquista definitiva de Jaume I.

Muralla árabe

Siglo XIII: La conquista y el nacimiento de un Reino

El 9 de octubre de 1238, Jaume I el Conquistador entró en la ciudad, marcando el inicio de la era cristiana. El monarca dotó a València de leyes propias, los Furs, que consagraron los derechos de sus habitantes y la identidad del Reino de València. Sobre la antigua mezquita se puso la primera piedra de la Catedral en 1262, consolidando el centro de poder civil y religioso que, dos milenios después, sigue siendo el corazón palpitante del centro histórico.

Plaza de la Virgen

Siglo XIV: resistencia y las Torres de Serranos

València puso a prueba su coraje cuando el rey de Castilla, Pedro I "El Cruel", sitió la ciudad dos veces sin lograr rendirla. Esta gesta le valió el título de "Dos Veces Leal", representado por las dos "L" del escudo actual. Para reforzar la defensa, se amplió la muralla y se erigieron las imponentes Torres de Serranos (1392). Concebidas como puerta triunfal y baluarte defensivo, son hoy uno de los mejores ejemplos del gótico civil europeo.

torres de serranos

Siglo XV: el Siglo de Oro y la potencia mercantil

València fue, durante el siglo XV, la ciudad más importante de la Corona de Aragón. Su pujanza económica, impulsada por el comercio de la seda, coincidió con un estallido artístico y literario sin precedentes. Fue la época de los Papas Borja y de la construcción de la Lonja de la Seda, cumbre del gótico civil. En 1437, el esplendor de la ciudad se selló con la llegada del Santo Cáliz a la Catedral. València se convirtió así en un faro cultural y religioso, fundando su Universitat y atrayendo a sabios de toda Europa

Lonja de la seda

Siglo XVI: las Germanías y Germana de Foix

Tras el esplendor del siglo anterior, el XVI comenzó con la revuelta de las Germanías, un alzamiento de los gremios locales contra los abusos de la nobleza. La derrota de los "agermanats" a manos de las tropas reales dio paso al virreinato de Germana de Foix. Su mandato fue una época de dura represión que marcó el fin de la autonomía gremial. Como símbolo de su poder y legado, fundó junto al Duque de Calabria el Monasterio de San Miguel de los Reyes, joya del Renacimiento valenciano donde ambos descansan hoy.

Monasterio de San Miguel de los Reyes

Siglo XVIII: batalla de Almansa y fin de los Fueros

El año 1707 marcó uno de los capítulos más traumáticos. Tras la Batalla de Almansa en la Guerra de Sucesión, Felipe V abolió los Furs mediante el Decreto de Nueva Planta. València perdió su autonomía política y sus privilegios medievales. Como símbolo de esta resistencia, el retrato del monarca permanece colgado del revés en el museo de Xàtiva, recordando el fin de una València que se gobernaba a sí misma.

Códice de los Furs de Valencia

Siglo XIX: de la resistencia napoleónica al Ensanche

El siglo XIX comenzó con la heroica defensa frente a las tropas de Napoleón (1808-1812); una valentía que le valió a la ciudad las ramas de laurel en su escudo y dejó cicatrices de cañonazos en las Torres de Quart. Décadas después, en 1865, València rompió su cinturón de piedra: el derribo de las murallas permitió la creación de l'Eixample. Este nuevo distrito de calles amplias y joyas modernistas, como el Mercado de Colón simbolizó el nacimiento de la València moderna.

Mercado Colón Valencia

Siglo XX: los años convulsos

València fue capital de la República en 1936, último refugio del gobierno antes de la derrota. La victoria de Franco en 1939 sumió a la ciudad en una férrea dictadura marcada por la represión política y el castigo a la identidad valenciana. En este contexto ocurrió la trágica Riada de 1957, que anegó la urbe y obligó a desviar el río Turia. Con la llegada de la democracia en 1975, València recuperó por fin sus libertades y sus instituciones.

Jardín del Turia Valencia

Siglo XXI: La síntesis de una ciudad milenaria

València hoy es el resultado vivo de su capacidad de reinvención. La Ciutat de les Arts i les Ciències, alzada sobre el antiguo cauce del Turia, simboliza cómo una catástrofe y una dictadura dieron paso a un pulmón verde y a la libertad creativa. Capital Verde Europea en 2024, la urbe mira al futuro sin olvidar sus raíces: protege su huerta árabe, honra su seda gótica y celebra su luz. Pasado romano y pulso moderno en una ciudad eterna.

 les arts reina sofia

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