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Dulces típicos valencianos: La Valencia más golosa

No hay nada como un buen dulce para culminar una experiencia gastronómica satisfactoria, sea ésta tipo “jam-session” informal o banquete de alto copete.

Los dulces nos encantan a todas horas del día: en el desayuno, para rematar almuerzos, comidas o cenas, o como protagonistas indisimulados de nuestras meriendas. ¡Ay, qué buenos están! 

En València disponemos de un montón de preparaciones a lo largo y ancho de la ciudad que te harán feliz … los trescientos sesenta y cinco días del año. Muchas de ellas conservan reminiscencias propias de la cocina clásica de Balansiya, con la almendra, la calabaza y la miel como base de sus recetas. 

 


 

EL LEGADO ÁRABE 

El turrón

El turrón, ese legado de los árabes que ha llegado a nuestros tiempos, es una de las propuestas típicas de nuestra tierra, donde se elabora de forma artesanal y se consume, sobre todo, en Navidad. De muchos sabores y texturas, su contundencia te ganará. 

 

 


El arnadí

Los mismos orígenes presenta el arnadí, un placer a base de calabaza y azúcar rematado con almendras laminadas, y servido en forma de pasta suave en cazuela de barro. 

 

 


Frutas de Sant Donís

También de tradición muy antigua son los coloridos mazapanes en forma de frutas de la “mocadorà”, un regalo clásico para el ser amado durante el San Valentín valenciano, Sant Donís (9 de octubre). Ese día también destacan otras figuras de mayor tamaño en forma de petardos, la “piuleta” y el “tronador”, y que fueron la fórmula con retranca que las gentes de València idearon para saltarse las prohibiciones de Felipe V a festejar con artefactos explosivos tan señalada efeméride. 

 

 


 

MASAS PARA TODOS LOS GUSTOS 

Si no te andas con contemplaciones y lo tuyo son las cosas contundentes, no te preocupes. Tenemos varias propuestas para ti. 

 

Los buñuelos

Los buñuelos de calabaza, muy populares durante las fiestas falleras, son mucho más jugosos y tiernos que sus primos de viento. Y maridan más que bien con una buena taza de chocolate. 

 

 


Fartons

Pero si te decantas más por una buena horchata lo tuyo son los fartons, que fueron creados en los años sesenta del siglo pasado exprofeso para emparejarse con la rica bebida autóctona. Esta pieza de bollería admite una versión tradicional y otra hojaldrada. ¡Atrévete con ambas! 

 

 


La coca de llanda

La coca de llanda es una suerte de bizcocho, muy esponjoso, de sencilla elaboración que se hace en un molde de hojalata (de ahí su nombre) a base de harina, azúcar, huevos, aceite, leche y fina ralladura de limón. Combina bien con todo y es un fijo en los hornos de la ciudad, dada su popularidad. La modalidad que añade a los ingredientes calabaza asada es digna del paladar más exquisito. 

 

 


Panquemao y mona de Pascua

Otro ejemplo de la producción en dulces de València es el panquemao, originalmente vinculado a la Semana Santa pero que ha trascendido esas fechas concretas, pudiendo encontrarse durante todo el año. Tiene el aspecto de una hogaza de pan de exterior tostado (de ahí su denominación), con un interior de miga fina y deliciosa. Combina de diez con chocolate. 

 


Pastelitos de boniato

También se dejan querer los pastelitos de boniato, pequeñas empanadillas rellenas de pasta de boniato dulce. Es toda una tradición alargar las sobremesas, combinándolas con los rollitos de anís, mientras se saborea un café acompañado de un aguardiente local como la cassalla.  

 

 

El agradable sabor de la coca Cristina irremediablemente genera adicción. En un batir de claras de huevo y un añadir de almendras ralladas, harina, azúcar y ralladura de limón, todo puesto sobre una oblea y horneado unos doce minutos, se consigue un dulce que deja huella. 

¿Te van las transgresiones? Pues enfréntate a una torrija de horchata de proporciones colosales. ¡A ver quién lo supera! 

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