Un templo del siglo XX con la huella de un santo valenciano en el corazón de Russafa
En pleno barrio de Russafa, entre Cuba y Literato Azorín, se levanta la iglesia parroquial de San Francisco de Borja, un templo inaugurado en 1961 obra del arquitecto valenciano Luis Albert Ballesteros. Su construcción, en plena expansión del barrio durante los años cincuenta, forma parte de la historia reciente de uno de los rincones con más personalidad de la ciudad.
El templo lleva el nombre de Francisco de Borja, IV duque de Gandía, que en 1539 renunció a su título y a su fortuna para ingresar en la Compañía de Jesús. Llegó a dirigir la orden como su III Prepósito General y fue canonizado en 1671.
Hoy en día combina la vida de culto diaria con una visita guiada que abre su interior a todos los públicos, perfecta para que la conozcas a fondo.
Por qué visitar la Iglesia de San Francisco de Borja
- Hay una visita guiada muy completa, ideal para que conozcas su historia y no te dejes ningún detalle por descubrir
- El interior guarda pinturas murales poco conocidas
- Es una parroquia en activo, con culto diario
- En menos de una hora, la visita combina arquitectura, historia y el ambiente de Russafa
- Combina muy, pero que muy bien con la Ruta de los Borja en València
Qué hacer en la Iglesia de San Francisco de Borja
El templo se puede vivir de dos formas: con una visita guiada al interior o contemplando su arquitectura desde la calle en cualquier momento.
Conoce la iglesia con la visita guiada
Un guía recorre la iglesia explicando su historia y sus elementos más relevantes y, después, continúa el paseo por Russafa, señalando la fachada de la Iglesia de San Valero y San Vicente Mártir antes de llegar al Mercado de Russafa. Se realiza todos los lunes a las 10:00h, y requiere reserva previa con un mínimo de cinco adultos.
Contempla la fachada y el barrio
El templo también se puede admirar por fuera desde la calle Cuba en cualquier momento. Su fachada, obra de Luis Albert Ballesteros, forma parte del paisaje cotidiano del barrio, a un paso de las terrazas y el ambiente de Russafa, y es un buen punto de partida para pasear por una de las zonas con más vida de la ciudad.