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El Camino del Cid

No sólo por la estepa castellana –“polvo, sudor y hierro”- cabalgó Rodrigo Díaz de Vivar. Fue en la ciudad de Balansiya (actual València), tomada a los almorávides tras un largo asedio, donde se data el culmen de su “gloria”. Muchos años después de su muerte, bastante más mundana que la protagonizada en el séptimo arte por Charlton Heston, vencedor de su última contienda después de muerto, alcanzó la fama eterna por el más grande de los cantares de gesta medievales: el Cantar de mío Cid.

La leyenda devoró al personaje real, un caballero fronterizo que se arrimaba al señor que reclamaba sus habilidades en el campo de batalla, ya fuera este cristiano o musulmán. El cine hizo el resto, y hoy en día la sombra de Rodrigo, Sidi, Campeator, es más que alargada, y a lomos de Babieca, su fiel corcel, y blandiendo alternativamente la Tizona o la Colada, nos ha legado una ruta legendaria que permite seguir sus huellas: el Camino del Cid.

Este itinerario, que discurre desde la provincia de Burgos a la de Alicante, pasando por Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón y València, sigue las andanzas del mito guerrero, tanto las atribuidas a la tradición como a la historiografía oficial. En València y poblaciones cercanas se encuentran algunas de las mayores atracciones relacionadas con el Campeador.

Debido a su longitud (unos 1.400 kilómetros de senderos y 2.000 kilómetros de carreteras), el Camino del Cid está dividido en rutas tematizadas de entre 50 y 300 km aproximadamente unidas entre sí, para que puedas acomodar el viaje a tus días de vacaciones.

El Camino del Cid puede recorrerse en cuatro modalidades diferentes: a pie, en bici de montaña por caminos y senderos, en bici por carreteras secundarias y en vehículos a motor. Elijas la modalidad que elijas… ¡bienvenido a la aventura!

EL SALVOCONDUCTO

Viajar siguiendo las hazañas del Cid es más gratificante si consigues el salvoconducto oficial de la ruta, un documento gratuito, disponible en la red de oficinas turísticas de Visit València, que te permite reflejar tus andanzas particulares por el recorrido propuesto.

También lo puedes conseguir en todas las oficinas de turismo del Camino. El salvoconducto puedes sellarlo en más de 500 puntos que encontrarás a lo largo del recorrido. Te aconsejamos que dediques un instante a sellar tu credencial y a conocer la relación del sello con la localidad. Algunos diseños están vinculados con la figura histórica o legendaria del Cid, otros con algún elemento patrimonial del lugar al que representan.

Al final obtendrás un bonito recuerdo y recibirás el documento acreditativo oficial, siempre que aportes un mínimo de cuatro sellos de cada una de las ocho provincias por las que discurre esta propuesta turística y cultural. Asimismo, puedes beneficiarte de descuentos en los alojamientos adheridos a la iniciativa y de promociones y regalos puntuales.

El salvoconducto, en suma, es un guiño a la época del Cid, un tiempo en el que el paso libre entre reinos cristianos y de taifas sólo se conseguía mostrando documentación especial, muy difícil entonces de obtener. Por suerte, hoy en día es bien sencillo y está al alcance de cualquiera. ¿Te animas?

RUTAS DEL CID EN VALÈNCIA

El Camino del Cid dedica dos rutas temáticas por tierras valencianas para recorrer los castillos, parajes, humedales y marjales, pequeños pueblos medievales o núcleos urbanos de gran importancia ya en el siglo XI, y que formaron parte de la vida y leyenda de Rodrigo Díaz de Vivar. Una de ellas, La conquista de València, alude al gran objetivo militar del Campeador, y recorre el camino que emprendió para sitiar y conquistar la Balansiya árabe. La otra, La defensa del sur, esboza un territorio de escaramuzas y sinsabores para el Campeador con ocasión de su desencuentro con Alfonso VI, que se tradujo en el segundo destierro sufrido en vida. También parte de la ciudad soñada, de València.

RUTA LA CONQUISTA DE VALENCIA

LA CONQUISTA DE VALENCIA

Este itinerario comienza en Cella (Teruel) y se adentra en la Comunitat Valenciana por Castellón, siguiendo el curso del río Palancia, donde se detiene en puntos de tanto interés como Jérica o Segorbe, población esta última que merece un viaje por su famosa “Entrada de Toros y Caballos”, fiesta declarada de Interés Turístico Internacional que se remonta al siglo XIV. Ya en la provincia de València atraviesa las localidades de Alfara de la Baronía, Algimia de Alfara, Torres-Torres, Quart de les Valls, Quartell, Estivella, Albalat dels Tarongers y Petrés, justo antes de visitar la milenaria Sagunto, Murviedro en la Edad Media, con su conjunto amurallado y el teatro romano como principales atracciones.

De ahí a Puçol, La Pobla de Farnals y El Puig, donde se situó la fortaleza de Cebolla, tomada por el Cid en 1092 como preludio necesario de su victoria final. Desde ahí el camino a València quedó expedito, y comprende los pueblos de Massamagrell, Albalat dels Sorells y Alboraia, cuna de la universal horchata.

¿Cómo puedes hacer esta ruta?

RUTA LA DEFENSA DEL SUR

LA DEFENSA DEL SUR

Es este un recorrido que se basa más en los hechos históricos que en la leyenda del Cid. El hecho determinante de la ruta es el segundo de los destierros sufridos por el Campeador en 1088. Alfonso VI lo decretó en 1088, mientras Rodrigo Díaz de Vivar estaba en tierras de Alicante. En esos años, el Cid se había constituido en protector del reino de taifas con capital en Balansiya (la actual València) y tuvo que contener las arremetidas de los almorávides desde el sur. Partiendo del cap i casal las primeras etapas de esta ruta transcurren entre un espacio verde y de cultivo de origen islámico, l’horta, y el humedal valenciano por excelencia, l’Albufera. Sedaví, Benetússer, Alfafar, Massanassa, Catarroja, Albal, Beniparrell, Silla, El Romaní, Almussafes, Benifaió y Algemesí son las estaciones de este primer tramo. Luego se llega a la ciudad de Alzira, con destacados monumentos como el tramo de muralla de época cidiana, Carcaixent, Cogullada, La Pobla Llarga y Manuel, antes de admirar la hermosa Xàtiva, cuna de la saga de los Borgia, con su impresionante castillo y hermoso casco histórico de trazado medieval. 

Desde ahí queda un pequeño trecho hasta poder visitar Ontinyent, pasando antes por Bellús, Guadasséquies, Sempere, Benissuera, Alfarrasí, Montaverner y Bufalí.

La última localidad de este recorrido en tierras de la provincia de València y antes de adentrarse en la de Alicante, es la joya de la zona, la bella Bocairent. Vale la pena visitarla con tiempo y no perderse diferentes vestigios históricos como su núcleo medieval y el conjunto de cuevas-vivienda conocido como Covetes dels Moros. Ya en tierras alicantinas se puede disfrutar con los numerosos castillos de esta ruta, Elx y sus Patrimonios de la Humanidad, con final en Orihuela.

¿Cómo puedes hacer esta ruta?

LA VALÈNCIA DEL CID

La ciudad de València aún conserva muchos vestigios de la época del Cid. Quizá el más destacado sea la muralla árabe de la Balansiya del siglo XI. Un primer tramo con torreón, oculto entre viviendas modernas, y restos de la puerta de la culebra (Bab Al-Hanax), se conservan en el céntrico barrio del Carme. Restos de otro tramo se han encontrado junto a la Lonja, edificio gótico considerado por la UNESCO Patrimonio inmaterial de la Humanidad. Muy cerca, donde hoy se alza la Catedral, el Campeador encontró la mezquita árabe, que no dudó en mandar consagrar como iglesia apta para el culto cristiano.

Seguramente no hallaría vestigios romanos de la fundación de Valentia tal y como podemos disfrutarlos hoy en el centro arqueológico de l’Almoina, aunque eran muy anteriores a su llegada. Al igual que tampoco debió admirar la cripta visigótica donde fue encarcelado San Vicente. Con total seguridad la Balansiya árabe ofrecía a los habitantes coetáneos del Cid numerosos ejemplos de hammam.

Hoy podemos conocer cómo eran gracias a que ha sobrevivido un ejemplo posterior, los baños del Almirante, concretamente de inicios del siglo XIV. Si la figura del Campeador os envuelve y, tras largos paseos, algo ruge en vuestros estómagos, no temáis. València ofrece una variedad de cocina mediterránea sin límites, con la paella como aportación universal a la gastronomía. Si te consideras purista, quizá prefieras trasladarte a Balansiya, un restaurante consagrado a rememorar la riqueza culinaria de Al-Andalus. ¡Hasta el mismísimo Cid hubiera dado buena cuenta de un buen tayín de codornices!

No hay mejor manera de concluir este viaje en el tiempo que contemplar la silueta ecuestre de Rodrigo Díaz, obra de Juan de Ávalos, quien copió el original de Anna Hyatt Huntington que se encuentra en los jardines de la Hispanic Society of America, en Nueva York. Y es que la figura del Cid no entiende de fronteras.

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