Page 123 - Trilogia-Valencia-Barroca-Gotica-y-Modernista
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       l lenguaje modernista se caracteriza por su
propuesta de ruptura con el Eclecticismo. En general,
esta ruptura se muestra más claramente por medio de
unas imágenes de gran impacto formal y a veces de
fuerte colorido. Pocos lenguajes arquitectónicos son
tan fácilmente reconocibles como lo es el modernista,
debido a unas formas tan singulares o por el colorido que
emplea. El movimiento se inicia por las artes menores,
por el diseño de los objetos de uso común que produce
la industria. Fuerte impacto causa el conocimiento del
arte japonés donde la línea determina planos que son
tratados con suaves colores. El auge de linealidad, curva
en este caso, tendrá a la naturaleza vegetal y a la mujer
como temas favoritos.
Valencia es una de las ciudades españolas con un
mayor volumen de obra modernista, debido a la perfecta
asimilación del estilo por parte de la burguesía valenciana.
La personalidad del Modernismo valenciano se
caracteriza por la aplicación de las diversas tendencias,
siendo muy barroca y exuberante en ocasiones y
geométrica y ordenada, incorporando elementos
clasicistas en otras. El importante crecimiento de la
ciudad a finales del XIX, hace necesaria la urbanización
de terrenos fuera de la muralla medieval (ensanche) y la
modificación puntual de la trama viaria del casco antiguo.
A comienzos del S. XX, la burguesía urbana considera
la ciudad como un espacio económico que debería ser
económicamente aprovechado.
En arquitectura pública, las obras modernistas
valencianas más emblemáticas son: la Estación del Norte
1906-1917 de Demetrio Ribes; el Mercado de Colón
1914-1916 de Francisco Mora; el Mercado Central
1916-1928 de Soler i March y Guardia Vidal.
En el terreno artístico, lo más destacable es señalar
que no hay ningún movimiento artístico que inicie la
investigación hacia el lenguaje modernista. Será con la
introducción del modernismo arquitectónico en Valencia,
y la llegada de otras influencias, cuando se da un cierto
trasvase de lenguaje arquitectónico modernista hacia la
pintura y la escultura.
En Valencia, en la segunda mitad del S. XIX la pintura
se encuentra en la etapa del realismo. La burguesía no
gusta del romanticismo y el artista, a su servicio, en
lugar de imaginar, observará la realidad que le envuelve
y pintará según el realismo costumbrista, a destacar la
intervención protagonista de la luz con colores puros.
Los grandes artistas del momento en la pintura y
escultura son: Cecilio Plá, Muñoz Degrain, Ignacio
Pinazo, Joaquín Sorolla, José Pinazo, José Benlliure, José
Mongrell, en escultura Mariano Benlliure de cuyo autor
podemos contemplar obras en las calles de Valencia,
como el Monumento al Marqués de Campo en la Plaza
de Cánovas del castillo, el Panteón de la familia Moroder
1907, o el Escudo de Valencia y relieves alegóricos en la
fachada principal del Ayuntamiento.
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